Gracias
a quien quiera que sea que tenga que dar las gracias por darme la oportunidad
de mantener esas conversaciones de vértigo con mis hijos. Cada día son mejores las
cuestiones pseudofilosóficas y argumentaciones usadas por esos dos pre-prepuberes
para intentar enterarse de las cosas de la vida. Hijitos…
Gracias
otra vez a quien… bueno, a ese, esa o eso por ayudarme en el momento adecuado,
hace ya bastante por cierto, a centrar mi mirada sobre la mujer con la que
comparto mi mundo para convertirlo en un nuestro mundo. El aguantarme puede
considerarse fácilmente un acto de fe y esa mártir que tengo por esposa
desempeña ese papel a la perfección. Santa maddona…
Gracias
a mis respectivas familias con las que interactúo a menudo, tanto la natural
como la política, por ser unas personas normales, decentes y cabales. Es de
agradecer sobretodo el que todos se hayan abstenido de ser unos serial killers
o depravados de cualquier tipo pese a la enorme oferta, y creciendo, para
cubrir esas posiciones en la lúgubre sociedad moderna. Impasibles al ademán…
Gracias
a mis amigos, personas afines y allegados varios por hacerme sentir con ganas
de conversar, reir, criticar y/o simplemente razonar lo que provoca que no se
me seque el cerebro. Es solo por ellos que todavía no he perdido la ilusión por
ver como la condición humana sale algún día del pozo de la inopia donde se
encuentra instalada. Veamos…
Gracias
a los poderes fácticos por ponerme las cosas difíciles y obligarme a agudizar
el ingenio para cuadrar las cuentas de la difícil economía doméstica. El
trabajo de ingeniería económica que llevan a cabo los diferentes banqueros,
empresarios, prohombres y capitostes varios de este país para mantener su nivel
de vida sin importar los medios (ni sus clases) es ciertamente digno de mención
y únicamente equiparable al empeño y tiempo que pone el Joker para eliminar a
Batman o al correcaminos para atrapar al Coyote. Loable…
Gracias
a los medios de comunicación por intentar denostadamente que todo el mundo, y
seguro que especialmente mis familiares, se conviertan en unos asociales con
marcados rasgos suicidas y/o psicopáticos. La calidad de los contenidos
audiovisuales (no todos pero si la mayoría) que generan es inversamente
proporcional al nivel intelectual demostrado por quien los decide así como el
público objetivo al que quieren dirigirlos y que, lamentablemente, aún son la
mayoría silenciosa de ese país. Si es que se lo ponemos fácil…
Gracias
a los políticos por tener tan pocas luces y tan poca vista a la hora de hacer
lo único que se les manda, gestionar. De esta manera permiten que las cosas se
precipiten, que la gente piense (aunque parezca mentira) y que el cabreo se
generalice. Serán…
Gracias
a los libros, cómics, series, imágenes de gatitos y demás elementos capaces de
hacer que me abstraiga y visualice buenos pensamientos muy lejanos de la
ideología gris y lúgubre impuesta por el Gran Hermano (el global de Orwell no
el de Telecinco, se entiende). Me gustar creer que aún hay gente creativa que
piensa en los demás y que por un módico precio nos venden la píldora roja que
nos muestra la cara amable de las cosas. Droga dura oiga…
Gracias
a la Navidad que acude fiel a su cita para recordarnos que debemos ser felices,
que el amor está en el aire y que, ante todo, debemos consumir de todo como si
nada estuviera pasando. Los múltiples gorditos enfundados en sus calzones rojos
serán de nuevo testimonios de momentos mágicos como el de la familia con todos
sus miembros en paro tirando del carro lleno de paquetes de “Toys r us” y
coronado por el sempiterno patanegra. Que no falte de ná…
Y gracias
a todos vosotros por tener la paciencia de leer estas líneas hasta el final aun
sabiendo que la calidad de la entrada es de cinco pelado. Pero es que la idea
del día de acción de gracias me ha cautivado este año y me ha llevado a mostrar
mi agradecimiento por aquellas cosas que realmente importan. Si es que en el
fondo soy un sentimental. Hasta pronto.
