Ante
una próxima y segura muerte cerebral con motivo de la celebración en días tan
señalados de la Santa saturación de grasa en todos y cada uno de mis vasos
sanguíneos, opto por acabar esta mierda de año con la publicación de una
entrada en mi Blog. Y evidentemente me veo en la obligación, como muchas otras
personas con algo de tiempo libre y poco criterio, de realizar balance del
mismo cual fino estadista y paladín de la crítica moderna. Pueden temblar así los
tertulianos de Telecinco e Intereconomía, juntos pero no revueltos, ante el
crudo ejercicio de realidad que se les viene encima. Por cierto ¿He dicho ya lo
de la mierda?
A modo
de introducción debemos tener en cuenta que con toda certeza ha sido una mierda
de año, y remarco lo de mierda para conseguir un mayor efecto de perspectiva
absoluta a modo de desgarradora técnica narrativa en el que la mierda en si
misma relata la gravedad del asunto. Acto seguido debemos poner igualmente en
consideración que este Blog es más bien de audiencia escasa con unas
expectativas de difusión para esta humilde entrada a medio camino entre lo realmente
bajo y el silencio intelectual absoluto. Y todo ello sin olvidar que cada día
que pasa la tasa de lectura en el mundo civilizado (¿realmente existe eso?)
decrece de manera alarmante para ceñirse casi exclusivamente a la búsqueda de
descuentos en los folletos de supermercado. Más concentración produce dolor de
cabeza. Comprobado.
Ante la
evidencia y los imponderables enumerados en contra, sería un acto loable el
rendirme ahora mismo y no llevar a cabo mi mordaz crítica de los pasados 365
días y de todo lo que en ellos ha acontecido, para mal o para bien ¿o fue solo
para mal? Pero no… acataré el destino que la pluma, más fuerte que la espada y
el vino de Jumilla, me ha encomendado y lanzaré certeros dardos a vuestras
mentes para demostraros la verdadera mierda en que se convirtieron las jornadas
del 2012. Uno tras otro, con pocos o ninguna razones para el optimismo, se
fueron perpetrando los días que alguien borracho seguramente nos vendió como de
vino y rosas. Los que aún sobrevivimos a la podredumbre queremos expresar la
alegría de estar cuerdos. No soy nadie generando expectativas…
Es por
ello que voy a ceñirme a una simple a la par que efectiva enumeración de unas
pocas frases cargadas de un sentido aplastante que van a transmitir la realidad
de lo que ha sido el año de mierda que estamos a punto de dejar atrás. ¿He
dicho mierda ya? ¿Cuántas veces? ¿Suficientes? ¿Habrá quedado bien plasmada la
idea de cacota gorda?
- Justicia - Algunos chorizos se sacaron la careta. No nos sorprendieron a ninguno. Ni a los jueces…
- Sucesos - Muchos que querían comer se convirtieron en chorizos. Y todo por miedo a quedarse colgados…
- Economía - La prima del riesgo se puso muy gorda. Y a los de fuera se les fue los ojos con la gorda…
- Política - La segregación se convirtió en tema de conversación. Y así se pasaron los días, segregando tanto bilis como otras sustancias pútridas necesarias para mantener unida a Ejpaña…
- Empresa - Subieron impuestos. Bajaron inversiones. El resultado… el 60% de las empresas en números rojos.
- Ecos de sociedad – Algunos siguieron haciéndose ricos, muy ricos. Algunos se sacaron la careta…
- Internacional – La prensa internacional le cogió el gusto a sacarnos en portada y hacer reportajes sobre nuestro país. Pero esta vez no por el sol ni la fiesta…
- Cultura – ¿Cultuqué? Algún día tendremos de eso. Seguro…
- Tecnología – Todo es cada vez más “Smart”, más inteligente. Un día de estos podremos preguntarles a los móviles y demás aparatejos como tenemos que salir de la crisis…
- Deportes - Y España ganó al futbol…
Y hasta
ahí mi certero análisis de la situación de este año que estamos a punto de
acabar. ¿Punzante verdad? Me faltó colocar por algún lado bonitas palabras como
“deleznable”, “cretino”, “tarugos” (hay tantos que no puedo usar el singular) o
“apocalíptico”. Mis recursos literarios no tendrán límite pero si mis ansias de
transmitir alegría y buen rollo, así que mejor me las guardo para hacer bulto
en mi próxima entrada.
Finalmente
y como no podía ser tampoco de otra manera, abrimos un último rincón de buenos
deseos sin saber el efecto que tendrá en el incierto futuro que se abre ante
nosotros (Léase esta última frase con música de fondo de la dimensión
desconocida. Si no la encuentra, cualquier cosa menos Camela…). Para que no se
diga que soy un derrotista, ahí van unas sabias y profundas palabras cargadas
de simbolismo y buen rollo cósmico, acompañadas de una bonita felicitación navideña de cosecha propia:
“Se
bueno 2013. Vaaaaaa, vengaaaaaaa, porfaaaaaa…”
Alegría.
Siempre alegría. Que para cagarse en todo y enviarlo todo a la mierda siempre
estamos a tiempo ¿Alguien ha contado cuantas veces he escrito mierda? Todo un
señor manifiesto coprofílico… cómo buen catalán, si señor.
Feliz
año… je, je

