Finalizo la generación de la primera entrada de este blog con la mente llena de ideas. Me sumo en la lectura de La Vanguardia sabatina para dejar que éstas se mezclen y se diluyan entre toda esa maraña de información que algunos llaman diario. Sonrío. Acabo de encontrarme con un brillante artículo de Juan José López Burniol titulado "¿Mediocres o débiles?". Lamento no poder adjuntar el link ya que, tras mucho rato intentándolo, no he conseguido encontrar su versión digital.
Con todo, os aconsejo encarecidamente su lectura muy en línea de lo expuesto en mi primera entrada. Un apunte. La frase destacada del artículo versa como sigue "Hoy -desde la alta política hasta la última asociación- nadie quiere asumir riesgos". Es impactante como López Burniol va aportando ideas bastante cabales que se dirigen a analizar la percepción cada vez más generalizada de una cada vez peor calidad de nuestra clase dirigente, ya sea en la política o en las finanzas. ¿Puede ser que sea debido a una cada vez peor calidad de nuestra sociedad?
Por otro lado, se pone sobre la mesa la tendencia desde hace bastante de igualar por abajo neutralizando la diferencia. Habla claramente de crisis de autoridad y dilución de los modelos que vertebran una sociedad.
Buen debate y buenas ideas.
Solo espero que la lectura de esta entrada y el artículo que os recomiendo no os perturbe demasiado a la hora de ver "La Noria". Podríais sufrir una lobotomia espontanea y no acepto devoluciones de cerebros.
Hoy podemos dormir mejor sabiendo que no estamos solos...
Al igual que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, el desconocimiento de la realidad que nos rodea no exime de caer en la más absoluta inopia
26 de febrero de 2011
Con la que está cayendo
Cada día se levanta uno con los pelos como escarpias. Y no es para menos si hacemos caso de todas las noticias que aparecen en los medios sobre la crisis económica actual y su evolución a futuro. Sin ir más lejos escribía ayer en twitter nada más y nada menos que Enrique Dans, uno de los más reputados tecnólogos de este país y con la cabeza muy bien amueblada, que "Vengo de mantener una conversación sobre España con otros dos profesores... TAN catastrofista, que es para estar asustado :-(". Leyendo este tipo de cosas uno no puede acabarse su Cola Cao por la noche, quitarse las pantuflas y meterse tranquilamente en la cama a dormir plácidamente.
Pues si señores. Hay gente que estas cosas les parecen muy lejanas. Hay personas que prefieren atacar el problema de una manera más personalista y hacer suya la situación. Sirva una muestra aportada por un compañero de trabajo (gracias por hacerlo notar Tribaldo) en la que un personaje más que siniestro ha conseguido abstraerse por completo de la situación creando todo un universo paralelo. Eso si, con mucha mala leche y muchas gónadas.
Este sería el caso extremo pero, bajando a la realidad más mundana, puedo asegurarles que todavía hay mucha gente que prefiere no afrontar la realidad económica y social de frente cual José Tomás. Y lo que es peor, parte de esta gente ostenta cargos directivos en empresas, ya sean grandes, medianas o pequeñas, poniendo en riesgo cualquier intento de recuperación. Personalmente soy de los que piensan que este es el momento de los emprendedores, de los que rompen las reglas, de los que arriesgan con nuevas ideas e innovación, de los que creen que se debe dar un buen puñetazo encima de la mesa y de los que ven que no avanzar es llanamente retroceder. La situación es mala. Y lo que es peor, es peligrosa. La parálisis provocada por miedo es algo sobre lo que ya han reflexionado Leopoldo Abadia y Eduard Punset. Esta parálisis aplicada al mundo empresarial es alarmante y requiere de una intervención inmediata.
Ante este reto, muchos de nosotros preferimos optar por esperar. Esperar a que alguien haga algo y tome la iniciativa. La sociedad occidental moderna nos ha preparado durante años para ser unos buenos consumidores, a seguir los designios de la mayoría y a no rechistar. No estamos acostumbrados a pasarlo mal y nos resistimos a dejar un estilo de vida que nos provee de estímulos fácilmente digeribles en forma de televisión fácil (ayer hablaban de porque a Nuria Bermudez la habían desahuciado. Y quien es Nuria Bermudez me pregunto yo...), mucho futbol (ganamos el Mundial ¿Zapatero tuvo algo que ver?), noticias de 2º de ESO (cojan cualquier diario gratuito) y mensajes simples de nuestros gobernantes no sea que nuestras neuronas colapsen.
Con la que está cayendo y aún hay gente que espera en la parada del autobús. ¿No saben acaso que moverse es la mejor alternativa? Solo hay que ser decidido y escoger un camino...
Volveremos.
Pues si señores. Hay gente que estas cosas les parecen muy lejanas. Hay personas que prefieren atacar el problema de una manera más personalista y hacer suya la situación. Sirva una muestra aportada por un compañero de trabajo (gracias por hacerlo notar Tribaldo) en la que un personaje más que siniestro ha conseguido abstraerse por completo de la situación creando todo un universo paralelo. Eso si, con mucha mala leche y muchas gónadas.
Este sería el caso extremo pero, bajando a la realidad más mundana, puedo asegurarles que todavía hay mucha gente que prefiere no afrontar la realidad económica y social de frente cual José Tomás. Y lo que es peor, parte de esta gente ostenta cargos directivos en empresas, ya sean grandes, medianas o pequeñas, poniendo en riesgo cualquier intento de recuperación. Personalmente soy de los que piensan que este es el momento de los emprendedores, de los que rompen las reglas, de los que arriesgan con nuevas ideas e innovación, de los que creen que se debe dar un buen puñetazo encima de la mesa y de los que ven que no avanzar es llanamente retroceder. La situación es mala. Y lo que es peor, es peligrosa. La parálisis provocada por miedo es algo sobre lo que ya han reflexionado Leopoldo Abadia y Eduard Punset. Esta parálisis aplicada al mundo empresarial es alarmante y requiere de una intervención inmediata.
Ante este reto, muchos de nosotros preferimos optar por esperar. Esperar a que alguien haga algo y tome la iniciativa. La sociedad occidental moderna nos ha preparado durante años para ser unos buenos consumidores, a seguir los designios de la mayoría y a no rechistar. No estamos acostumbrados a pasarlo mal y nos resistimos a dejar un estilo de vida que nos provee de estímulos fácilmente digeribles en forma de televisión fácil (ayer hablaban de porque a Nuria Bermudez la habían desahuciado. Y quien es Nuria Bermudez me pregunto yo...), mucho futbol (ganamos el Mundial ¿Zapatero tuvo algo que ver?), noticias de 2º de ESO (cojan cualquier diario gratuito) y mensajes simples de nuestros gobernantes no sea que nuestras neuronas colapsen.
Con la que está cayendo y aún hay gente que espera en la parada del autobús. ¿No saben acaso que moverse es la mejor alternativa? Solo hay que ser decidido y escoger un camino...
Volveremos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)