28 de julio de 2013

Negocios (Técnicas narrativas 3, la perspectiva múltiple)

10 de agosto en la gran capital del país inmerso en una crisis galopante. El barrio humilde y trabajador es lo más parecido a una versión vieja del Kosovo más rancio y balcánico. El viento caliente se filtra por las callejuelas quemando las caras curtidas de los ancianos sentados en los pocos bancos de la plaza que los urbanistas no han querido o no han podido llevar al paredón.

Ellos, los ancianos, son los únicos que últimamente entran en la pequeña tienda de abastos y ultramarinos de Pepe. ¿Se puede ser más castizo al introducir en una misma frase las palabras abastos, ultramarinos y Pepe? El susodicho lleva días pensando en su retiro estival de Benidorm junto a Concha, su estimada, venerada y ballenata esposa. Cuenta las horas y los minutos en que se embutirán todos en el Renault último modelo del 95 para enfilar la costa levantina como el 90% de su vecindario. 

En ese momento Pepe no piensa en cifras, números o cualquier otra mariconada que le haga atisbar el declive del negocio. Mientras mira a través del cristal como se embotellan los coches en la estrecha callejuela, piensa que de momento sus contabilidades, opacidades y chanchullos varios le han servido para conciliar convenientemente el sueño. Además, el verano y sus cañitas en compañía de sus colegas de chiringuito no conocen de crisis.

10 de agosto en la gran capital del país inmerso en una crisis galopante. Asoma por la ventanilla humeante de la furgoneta el peludo brazo del sudoroso Manolo. El aire acondicionado hace tiempo que se dio por vencido en su titánico cometido de mantener fresquito los más de cien kilos de humanidad del conductor.

Hoy por casualidad y por los avatares del tráfico veraniego el vehículo se ha detenido delante del colmado de Pepe. Exhalando una nueva bocanada de humo fija la vista en la tienda para vislumbrar la nula actividad del comercio. Aún recuerda como hace pocos meses el muy cretino se atrevió a zanjar el acuerdo entre caballeros por el que Manolo llevaba distribuyéndole una parte significativa de los productos cárnicos que revendía.

Los precios aleatorios aplicados al género, la cada vez más baja calidad del mismo o las continuas impuntualidades del repartidor no eran consideradas por Manolo como suficiente motivo para quebrantar el acuerdo cerrado años antes tras la barra de un bar. Me caguen en la mierda de listillos que seguro se dedican a comprar producto chino más barato y que usan esos chismes digitales. ¿Qué se ha hecho del comercio tradicional y del honor entre caballeros? 



10 de agosto en la gran capital del país inmerso en una crisis galopante. Li pasea por las calles ajeno a los cuarenta grados a la sombra. La revisión de sus locales prima sobre el calor y cualquier otro contratiempo. Como buen cantonés les gustan los fideos y el trabajar sin descanso. Tampoco sabe hacer otra cosa, tampoco entiende otra lengua que el chino mandarín y tampoco le interesa demasiado otra cosa que no sea lo suyo.

Se detiene delante de una tienda de ultramarinos en la que bucólicamente su dueño mira a través de los cristales. Siguiendo su mirada solo encuentra una furgoneta defenestrada con lo más parecido a un Cromagnon a los mandos. Li sabe que es cuestión de tiempo que Pepe acabe de cederle el negocio. Por lo pronto, ya ha aceptado que le suministre un buen número de productos sin preguntar demasiado su procedencia ni pedir demasiados papeles. Buen chico.

Esto es un chollo, piensa para sus adentros. El descendiente directo de Fumanchú lleva más de dos años haciendo negocios a diestro y siniestro en el barrio con gente egoísta que solo mira por sus intereses, con pocos escrupulos en lo que se refiere a la calidad y con unas ganas locas de mantener el ritmo de vida que llevaban. Esto es terreno abonado para que gente con dinero como Li se haga con lo que le interesa sin demasiadas dificultades. Cada vez más no nota ninguna diferencia al hacer negocios en la gran capital  y se siente como en casa. “My sweet Sichuan”, pero con muchos bares taurinos. Me lo quedo…

Nota del autor: Finaliza aquí mi ejercicio de Perspectiva Múltiple donde diversos personajes hablan de un mismo tema. No se si lo he llegado a clavar pero bueno, lo pasé bien mientras lo hice. En breve más… 

29 de mayo de 2013

Revulsivos caseros (Técnicas narrativas 2, La perspectiva absoluta)


El hambre llegó a ser la principal preocupación de mi familia solo por detrás de lo que pusieran en la tele. Mi hijo, cual polluelo de más de cuarenta kilos, reclamaba diaria y ostensiblemente la cena mientras su hermana tomaba consciencia de que su tiempo de consumo televisivo diario llegaba a su fin.

Los peluches dejaron de tener aquel efecto hipnótico que antaño me permitía derivar cualquier situación en un festival de emociones. Las peticiones de aquellos niños angelicales dejaron de ser analógicas y de felpa para convertirse en digitales con nombres impronunciables.



El amor y el odio eran los sentimientos que, a partes iguales, servían de pegamento a esa sociedad moderna. Y mi familia no era ajena a ello. Mi hijo sentía amor por la comida, los videojuegos, sus amigos, sus abuelos y muchas cosas más. Mi hija le seguía a la zaga en número de cosas que le hacían pasar “el mejor día de su vida”. En cuanto a odios, la cosa era más difusa ya que tanto a uno como otro les fastidiaban pequeñas cosas que les impedían alcanzar el nirvana infantil. La elección de chaqueta para salir a la calle o el número de paquetes de cromos a comprar los viernes podían convertirse fácilmente en el detonante de alarmantes y explosivos episodios lacrimógenos. Esos eran definitivamente los días del todo o nada. De la ausencia de las medias tintas. Del me gusta o no me gusta.

Como adulto mis preocupaciones eran otras y eso provocaba que la repartición de mi dosis de amor y odio no fuera en absoluto equitativa. Como no podía ser de otra manera, mi familia acaparaba escandalosamente los buenos sentimientos, las sonrisas y el buen rollo. Por el contrario, disponía de una amplia oferta en el mercado para echar pestes, despotricar amargamente o criticar sin paliativos. Podía optar por una mierda de país enfrascado en una crisis que por aquel entonces se creía temporal, por una clase dirigente empeñada en desarrollar una reforma educativa tras otra o por una sociedad sin el número suficiente de gente honrada necesario para acometer cualquier cambio.

Que difícil era escribir de otra cosa que no fuera de la mierda que nos ahogaba. Mi blog acabo sirviéndome a la vez de escape y de termómetro de mi frágil salud mental. Releía a menudo entradas pasadas entre risitas entrecortadas y mirada ida, intentando identificar cualquier síntoma o atisbo de la cordura que en otro momento había disfrutado. Qué tiempos aquellos en que solo tenías que pensar en pagar la hipoteca…

Esperaba con cierto estupor los días en que me aterrara que los lunes dieran paso a los martes. Y que éstos sin compasión permitieran acomodarse a los miércoles. La proliferación de programas catastrofistas y personajes televisivos en posesión de la verdad así lo anunciaban. Día tras día esos señores de oratoria fácil y envolvente  se desgañitaban en convencerme de lo mal que iba todo, de mal que iría todo y de lo mal que irá todo.

Y era cuando más cerca del horror absoluto me encontraba que afloraban en mi mente unas cuantas razones para plantarle cara a todo en forma de sol iluminándome la cara. La sonrisa de un niño, una quiniela de catorce, un culito respingón o un leve motivo para soltar una carcajada me valían para emular a Leonardo y Kate en Titanic. Y en eso ayudaban sobremanera mis hijos  con su desmesurado hambre, sus ansias de impronunciables Pokemon y sus grandes preocupaciones. Ellos, junto con el resto de mi familia, me daban cada semana mil razones para no volverme loco y continuar en el mar de lágrimas en que se había convertido todo.

Ni la programación neurolingüística, el análisis de la estrategia empresarial, la inteligencia emocional o todas las leches pseudo empresariales y otros rollos derivados de los Masteres que aprendí durante años fueron la clave. La llave de todo fue tomar consciencia  de los conceptos futuro o legado al cumplir mi hijo los nueve años, junto con la necesidad de aplicar el sentido común para que no se fuera todo al carajo.

Benditos niños…

Nota del autor: Finaliza aquí mi ejercicio de Perspectiva Absoluta entendida como relato en primera persona a modo de autobiografía. Aunque no estoy muy contenta de ella (es claramente mejorable) espero que les haya gustado. La próxima entrada versara sobre la perspectiva absoluta en la que diversos personajes explicaran una misma historia desde ángulos diferentes. Todo un reto para volver a captar su atención ¿Algún día la tuve?

21 de abril de 2013

Camino a la fama (Técnicas narrativas 1, el collage)


Ayer llegué a la conclusión de que la razón por la que no soy famoso es porque no me conocen. O porque no quieren conocerme.

Pero tengo una estrategia. O mejor que eso. Tengo un procedimiento infalible. No fueron en vano mis años de facultad estudiando Geología e Informática. Por separado. Juntos se habría llamado Geolomática.
Para algo tenían que servir más allá de pegar la chapa cuando salimos a la agreste naturaleza y para hacer mapitas y otras cosas que mi familia y allegados nunca han entendido muy bien. Famosa es la pregunta ¿Pero a que te dedicas realmente? Mi respuesta favorita es “Mamporrero” con una convicción y una defensa de mi vocación que hacen dudar al más seguro. 

Volvamos a lo que nos ocupa. El diagrama de flujo es simple y claro.



La vida nos obliga a buscarnos las habichuelas. Y en esta época de casposidad y mediocridad, lo que viene a ser la caspocridad diríamos, debemos azuzar el ingenio y salir de nuestra cueva intelectual usando todos los medios posibles para que nos conozcan.

Descartado el Gran Hermano y todos los programas de Telecinco por su elevado contenido intelectual en el que se nos vería el plumero de impostores al primer minuto solo nos queda un camino, la extorsión.

Os expongo aquí el procedimiento infalible que debe guiarme a la fama. No lo divulguen demasiado ya que es muy pero que muy confidencial. Es casi tan infalible y confidencial como las palabras mágicas que el sabio brujo Oblongo enseñó a su alocado y ávido de de fama sobrino Yogurtu Ngue para asegurarse el éxito en su viaje a los Estados Unidos, “Singui Uctumi”o como bien tradujo Yogurtu “Singing to me”.



Solo aclarar al gran público que este infalible procedimiento debe aplicarse tan solo unas 500.000 veces para asegurar su éxito. Minucias dirán algunos. Está chupado dirán otros. Es un cretino dirán casi todos. 

La cuestión es que seguramente les costará apreciar por un simple gráfico el fino matiz que supone el crear una atmosfera lo suficientemente asfixiante, el brillo del puño americano asomando por el bolsillo del pantalón, la mirada fija con una media sonrisa tipo “resplandor” y el acariciar sin descanso una urraca asida en la mano balbuceando algo parecido a “milana bonita”.

Les ruego sean cautos y no vayan retwiteando este mapa del tesoro por el que más de uno, seguramente todos en Telecinco, mataría sin pensarlo. Sean hábiles y escóndanlo en su colchón hasta que lleguen tiempos mejores. Mientras tanto ya me ocuparé yo de los coches lujoso, las gafas de marca, los hoteles en Saint Tropez, las esquiadas con el clun de tesoreros retirados del PP y de atender a las macizas, muchas macizas.

Nota del autor: He querido con este relato corto profundizar en el uso de la técnica narrativa del Collage. Recordemos que es el uso de mapas, dibujos y demás que enriquecen gráficamente la historia cómo Antoine Saint Exupéry en su obra “El Principito”. Me perdonará Antoine por no llegar ni a la suela de sus zapatos porque la historia realmente ha quedado un poco pobre. Nos esforzaremos más cuando nos toque la perspectiva absoluta.

Gracias por su paciencia.

15 de abril de 2013

Narración experimental


Hoy he decidido algo maravilloso. Ponerme a experimentar. Fantástico. Fantabuloso. A partir de una de mis exhaustivas y profundas búsquedas en la red he conseguido comprender, o al menos intuir, cuáles son las diversas técnicas narrativas que puede usar un autor para explicar una historia.

Como voy tan sobrado de tiempo y por eso escribo tanto en el Blog (Que fina ironía… ¿Podré considerar esto como parte ya de mi experimentación?), me he decidido a realizar una entrada por cada una de las técnicas que voy a emplear para exponer ideas de forma más o menos ordenada. Ya advierto que lo importante será la forma y no el fondo aunque les prometo no defraudarles, o al menos intentarlo, con datos fútiles o sucedáneos de la lista de la compra.

Sirva esta entrada para detallarles las diferentes técnicas y su orden de aparición.

1. El collage. Uso de mapas, dibujos y demás que enriquecen gráficamente la historia (Antoine Saint Exupéry - El Principito)

2. La perspectiva absoluta. Relato en primera persona a modo de autobiografía (Camilo José Cela – La familia de Pascual Duarte)

3. .La perspectiva múltiple. Diversos personajes cuentan una misma historia desde ángulos diferentes. (Mario Vargas Llosa – Los cachorros)

4. Monólogo interior. Pensamientos del personaje, no expresados de manera verbal, pero si expuestos de manera ordenada (Mario Vargas Llosa - La Ciudad y los perros)

5. Soliloquio. Variedad del anterior expresada en voz alta a modo de autoanálisis (Calderón de la Barca - La vida es sueño, soliloquio de Segismundo)

6. Flujo o corriente de la conciencia. Relato expresado tal como sale, sin una coherencia lógica, aportando ideas, recuerdos o relatando el presente (James Joyce – Ulises)

7. La interactividad lectoral. Dos o más propuestas de lectura en forma de reglas para un mismo texto (Julio Córtazar – Rayuela)

8. Neologismo. Creación de palabras que viven únicamente en el relato para apoyar una idea expresada en el mismo (Julio Cortazar - Historias de Cronopios y de Famas)

9. In media Res. El relato comienza a mitad de la historia, en el punto álgido (Paulo Coelho - Veronika decide morir)

10. Trasloque.  Cambios constantes de tiempo en el relato (Nuevo Testamento – Evangelio de San Mateo)

11. Flash Back, analepsis o retrospectivo momentáneo. Vuelta al pasado repentina en medio del relato (Ana María Matute - Primera memoria)

12. Flash Forward, prolepsis o anticipación. Narración de acontecimientos futuros, salto adelante en el tiempo repentino (Gabriel García Márquez - Crónica de una muerte anunciada)

13. Racconto, retrosprectivo prolongado o narración preactiva. Saltos atrás en el tiempo que pueden durar bastante, hasta un capítulo (Gabriel García Márquez - Cien años de soledad)
Lo siento pero es mi debilidad. Racconto me recuerda a Macondo. Ahí va un fragmento mítico de esta bella novela a modo de Racconto… “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”


14. Historias paralelas. Dos o más personajes presentan la misma historia con cronología similar pero haciendo cosas diferentes, siempre con un eje en común (Mario Vargas Llosa - El Paraíso en la otra esquina)

15. Los vasos comunicantes. Dos o más historias se van influyendo para complementarse (Mario Vargas Llosa – Conversación en la catedral)

16. Las cajas chinas. Diferentes historias que se contienen unas a otras (Boccacio – El Decameron)

17. Iceberg, según Hemingway. Contar solo una de las diez partes de la historia haciendo referencia a lo que no vas contar (Ernest Hemingway - Un gato bajo la lluvia)

18. El dato escondido, según Vargas Llosa. Silenciar datos de la historia para enfatizarla. Se puede eliminar totalmente (elíptico como  Augusto Monterroso - El dinosaurio) o descolocar para revelarlo al final de la historia y así modificarla (en hipérbaton como Abraham Valdelomar - La virgen de cera)

Como ven los lectores hay unas cuantas a cual más difícil. Es seguro que algunas costarán más que otras, que algunas serán obviadas por complejas y que nos dejaremos la piel en el intento.

En definitiva, en breve acariciaremos el placer del collage. Voy a por mis tijeras a ver que saco en claro.

Nos vemos.

17 de febrero de 2013

La nada valorada creatividad

El otro día cayó en mis manos algo revelador gracias a mi cada día más preocupante dependencia de ese batiburrillo semicaotico que es Twitter. Lo bueno de esa red social es que es mi batiburrillo y que puedo modular el caos a mi conveniencia. Si sigues a la NASA y a Buenafuente, estás en tu derecho. Nadie te lo prohíbe. Tu inteligencia es el límite. Twitter es simple e intelectualmente flipante
.
Por lo que parece, el eminente cachondo mental, John Cleese, al que muchos de vosotros asociareis rápidamente a Monty Phyton (Dios, que buenos eran… me gustan los chinos), es un apasionado del estudio de la creatividad. El año 1991 dio una Conferencia (a saber dónde, no he podido encontrar el dato…) sobre los factores que hacen la vida más creativa. La frase que mejor define la charla es “La creatividad no es un talento. Es una manera de actuar…”

Buceando un poco por Internet me he dado cuenta de que es un video bastante comentado. Con todo lo poco original que pueda parecer, os dejo el enlace para que lo disfrutéis. Solo son 35 minutos. Subtitulados al castellano para los más perezosos. Y amenos.


El simple y demoledor argumento de los estados “abierto” o “cerrado” es eso, pura lógica. Los ingredientes o factores para que se llegue a ser creativo son fáciles de entender e incluso de poner en práctica. El valor que se le da al sentido del humor, a la innecesaria pomposidad de las grandes cumbres o a la necesidad de jugar y arriesgarse es altamente motivador. En fin, es uno de aquellos vídeos que deben estar en las cabeceras de miles de coachers y blogeros de escuelas de negocios. El uso que hagan de él seguramente debería llevar a más de uno entre rejas, éticamente hablando. Algunos son lo más parecido a los astrólogos nocturnos de Antena 3.

¿Cuántos actores hacen falta para cambiar una bombilla? Solamente uno, no les gusta que les roben la escena. 

El mensaje de Cleese es claro y conciso. Viendo este nada complejo ni aburrido vídeo llegas a la conclusión de que la creatividad es percibida como algo bueno, es una cualidad valorada en círculos empresariales, es innovación y por lo tanto dinero a largo o medio plazo… Me escandaliza entonces que haya tanto gilipuertas que no sepa valorarla. Me ruboriza que no se promueva a gran escala y especialmente desde los gobiernos como el principal activo del estado, como algo que nos diferencie como país. Me remueve el estómago comprobar día tras día que es algo por lo que aquí la mayoría de empresas no paga el precio que vale y que cuando la tienen no saben utilizarla porque es más productivo el modo “cerrado”.

¿Cuántos escritores de misterio hacen falta para cambiar una bombilla? Dos: uno para enroscarla casi toda y el otro para darle un giro sorprendente al final. 

Pandillas de cretinos e inútiles intelectuales nos acechan, afirmo aquí ya sin miedo a equivocarme. Alimañas morales enfundadas en trajes oscuros dirigiendo los designios del gran pueblo al que periódicamente se afanan en engañar. Hordas de peseteros y estrechos de miras con un único objetivo, comprarse el Mercedes plateado. Esta gente ¿Valora de verás la creatividad? ¿Sabe cómo usar el vocablo sin atragantarse? ¿Tiene sentido del humor? ¿Tiene la paciencia suficiente como para generar algo original y mejor que los demás? ¿Saben al menos copiar con gracia? ¿Y mentir con encanto?

¿Cuantos empleados de Microsoft hacen falta para cambiar una bombilla? ¿Se ha fundido? Debes de estar usando un portabombillas no estándar. 

Apreciarán en esta entrada los más avezados y experimentados lectores un leve casi imperceptible giro hacía una narrativa más directa. Y es que tras unos años de dura crisis económica y política del miedo uno va perdiendo su cintura literaria para instalarse en el “que les den por culo a todos pandilla de mangantes y chorizos”. El nivel de indignación va sin remedio en aumento y esto lamentablemente se traslada a la entrada en forma de mensajes subliminales y supraliminales.

¿Cuántos abogados hacen falta para poner una bombilla? ¿Cuántos puedes pagar?

Finalizo ya con el convencimiento de nuevo de haber contribuido a la paz mundial y de haber podido sacudirles la inopia de su cerebro. Que con tanda sandez mediática lo tenían ya un poco colapsado…

Sean buenos y avísenme cuando vayan a asaltar el Congreso.

Un saludo

3 de enero de 2013

Dios, como pasa el tiempo

El pequeño dcar abre los ojos atraído por el fuerte olor a papilla. Sus más primarios instintos le mueven a lanzar un alarido con todas sus fuerzas. Es lastimoso pero por el momento y sin haber tenido la suerte de aprender el arte de la palabra es su único recurso válido. Una madre abnegada se acerca presurosa a recoger a la pequeña mole que se desgañita recostada en la cuna. El hecho que el zampabollos de dcar pase largamente del peso ideal no ayuda en absoluto en la operación que se salda con un par de maldiciones entre dientes y la necesidad de poner al lindo querube a pan y agua una temporada.

Mientras esta a punto de zamparse la primera cucharada, dcar solo piensa en la siguiente cucharada, en sus muñequitos de colores que no paran de moverse encima de la cuna y del calorcito que le da su Mami. Tras finalizar la comilona y antes de amodorrarse de nuevo su mente solo puede pensar una cosa… esto es vida.



El adolescente dcar abre los ojos espoleado por los gritos de su madre. Diversas maldiciones encadenadas haciendo referencia a como malgasta la vida uno que se despierta cuando la comida ya está preparada son suficientes para que la enterrada consciencia de dcar se active y le obligue a incorporarse de la cama. La atmosfera irrespirable de la habitación obliga a la madre a recular irremisiblemente en su empeño de convertir a la masa granulosa de su hijo en persona.

Mientras dcar se ducha solo piensa en con quien va a quedar hoy, en las posibilidades que tiene de enrollarse con las compañeras de la clase y en el coñazo en que se convierten a veces sus padres en el denodado intento de conseguir que los planes salgan bien. Ya de tarde una vez ha cumplido convenientemente con las mínimas conveniencias sociales (comida en la mesa con sonrisa y reporte de actividades a los padres) su mente le transporta al futuro inmediato con una sola idea… esto es la leche.



El ya casi treintañero dcar abre los ojos gracias al poderoso influjo que le provoca ese extraño cosquilleo que le recorre el cuerpo. Tras un rápido inventario de los actos del día anterior y reparar en la ducha efectuada descartando así cualquier reacción alérgica o herpes vario, cae en la cuenta que se trata de los nervios a flor de piel que le provocan la inmediatez aguda de la pérdida de su soltería.

Mientras dcar prepara a trompicones lo necesario para recorrer unos cientos de kilómetros en compañía de sus padrinos para llegar a tiempo a su boda, piensa en la importancia de lo que va a hacer hoy, en la mujer con quien quiere pasar el resto de su vida y en los tropocientos invitados que finalmente van a estar en su boda. Vencidos los contratiempos y ya una vez en camino, en su mente se repite una sola idea… esto tiene que ser la bomba



El adulto y granado dcar abre los ojos ayudado por los botes sobre el estomago de sus dos hijos. Debo dejar de llevarlos a Port Aventura, piensa para sus adentros mientras sonríe y se deja llenar de besos y felicitaciones. El tierno despertar le ha regalado abrazos, caricias, mensajes de móvil, llamadas de teléfono, el amor de sus amigos y de toda su familia y una camiseta de Super Coco, todo un símbolo del patoso pero entrañable superhéroe en el que se ha convertido con los años.

Mientras dcar sucumbe a la reparadora ducha y deja caer sobre su cabeza el agua caliente, piensa en que ya tiene un año más, en la suerte que tiene y en como devolver todo ese amor incondicional a su familia y amigos. Por fin ha encontrado un hueco en el que poder escribir esta entrada. Y es mientras escribe que comprueba claramente como con el tiempo en su mente se ha grabado fuerte un pensamiento… esto de la vida es la lecha y está siendo la bomba.



Si señores. Esta entrada tiene un alto contenido emocional además de moraleja cual fábula de Esopo. Cumplir años puede parecer un acto cruel cuando pasas de los cuarenta. Pero es todo lo contrario. La suma de todos los momentos vividos no tiene ni punto de comparación con el gusto de vivir el presente. Del futuro ya hablaremos cuando toque…

Gracias por estar ahí… y ser tan majos

31 de diciembre de 2012

Con alegría


Ante una próxima y segura muerte cerebral con motivo de la celebración en días tan señalados de la Santa saturación de grasa en todos y cada uno de mis vasos sanguíneos, opto por acabar esta mierda de año con la publicación de una entrada en mi Blog. Y evidentemente me veo en la obligación, como muchas otras personas con algo de tiempo libre y poco criterio, de realizar balance del mismo cual fino estadista y paladín de la crítica moderna. Pueden temblar así los tertulianos de Telecinco e Intereconomía, juntos pero no revueltos, ante el crudo ejercicio de realidad que se les viene encima. Por cierto ¿He dicho ya lo de la mierda?

A modo de introducción debemos tener en cuenta que con toda certeza ha sido una mierda de año, y remarco lo de mierda para conseguir un mayor efecto de perspectiva absoluta a modo de desgarradora técnica narrativa en el que la mierda en si misma relata la gravedad del asunto. Acto seguido debemos poner igualmente en consideración que este Blog es más bien de audiencia escasa con unas expectativas de difusión para esta humilde entrada a medio camino entre lo realmente bajo y el silencio intelectual absoluto. Y todo ello sin olvidar que cada día que pasa la tasa de lectura en el mundo civilizado (¿realmente existe eso?) decrece de manera alarmante para ceñirse casi exclusivamente a la búsqueda de descuentos en los folletos de supermercado. Más concentración produce dolor de cabeza. Comprobado.

Ante la evidencia y los imponderables enumerados en contra, sería un acto loable el rendirme ahora mismo y no llevar a cabo mi mordaz crítica de los pasados 365 días y de todo lo que en ellos ha acontecido, para mal o para bien ¿o fue solo para mal? Pero no… acataré el destino que la pluma, más fuerte que la espada y el vino de Jumilla, me ha encomendado y lanzaré certeros dardos a vuestras mentes para demostraros la verdadera mierda en que se convirtieron las jornadas del 2012. Uno tras otro, con pocos o ninguna razones para el optimismo, se fueron perpetrando los días que alguien borracho seguramente nos vendió como de vino y rosas. Los que aún sobrevivimos a la podredumbre queremos expresar la alegría de estar cuerdos. No soy nadie generando expectativas…

Es por ello que voy a ceñirme a una simple a la par que efectiva enumeración de unas pocas frases cargadas de un sentido aplastante que van a transmitir la realidad de lo que ha sido el año de mierda que estamos a punto de dejar atrás. ¿He dicho mierda ya? ¿Cuántas veces? ¿Suficientes? ¿Habrá quedado bien plasmada la idea de cacota gorda?

  • Justicia - Algunos chorizos se sacaron la careta. No nos sorprendieron a ninguno. Ni a los jueces…
  • Sucesos - Muchos que querían comer se convirtieron en chorizos. Y todo por miedo a quedarse colgados…
  • Economía - La prima del riesgo se puso muy gorda. Y a los de fuera se les fue los ojos con la gorda…
  • Política - La segregación se convirtió en tema de conversación. Y así se pasaron los días, segregando tanto bilis como otras sustancias pútridas necesarias para mantener unida a Ejpaña…
  • Empresa - Subieron impuestos. Bajaron inversiones. El resultado… el 60% de las empresas en números rojos.
  • Ecos de sociedad – Algunos siguieron haciéndose ricos, muy ricos. Algunos se sacaron la careta…
  • Internacional – La prensa internacional le cogió el gusto a sacarnos en portada y hacer reportajes sobre nuestro país. Pero esta vez no por el sol ni la fiesta…
  • Cultura – ¿Cultuqué? Algún día tendremos de eso. Seguro…
  • Tecnología – Todo es cada vez más “Smart”, más inteligente. Un día de estos podremos preguntarles a los móviles y demás aparatejos como tenemos que salir de la crisis…
  • Deportes - Y España ganó al futbol…


Y hasta ahí mi certero análisis de la situación de este año que estamos a punto de acabar. ¿Punzante verdad? Me faltó colocar por algún lado bonitas palabras como “deleznable”, “cretino”, “tarugos” (hay tantos que no puedo usar el singular) o “apocalíptico”. Mis recursos literarios no tendrán límite pero si mis ansias de transmitir alegría y buen rollo, así que mejor me las guardo para hacer bulto en mi próxima entrada.

Finalmente y como no podía ser tampoco de otra manera, abrimos un último rincón de buenos deseos sin saber el efecto que tendrá en el incierto futuro que se abre ante nosotros (Léase esta última frase con música de fondo de la dimensión desconocida. Si no la encuentra, cualquier cosa menos Camela…). Para que no se diga que soy un derrotista, ahí van unas sabias y profundas palabras cargadas de simbolismo y buen rollo cósmico, acompañadas de una bonita felicitación navideña de cosecha propia:

“Se bueno 2013. Vaaaaaa, vengaaaaaaa, porfaaaaaa…”




Alegría. Siempre alegría. Que para cagarse en todo y enviarlo todo a la mierda siempre estamos a tiempo ¿Alguien ha contado cuantas veces he escrito mierda? Todo un señor manifiesto coprofílico… cómo buen catalán, si señor.  

Feliz año… je, je