Ayer llegué a la conclusión de que la razón por la que no soy famoso es porque no me conocen. O porque no quieren conocerme.
Pero tengo una estrategia. O mejor que eso. Tengo un procedimiento infalible. No fueron en vano mis años de facultad estudiando Geología e Informática. Por separado. Juntos se habría llamado Geolomática.
Para algo tenían que servir más allá de pegar la chapa cuando salimos a la agreste naturaleza y para hacer mapitas y otras cosas que mi familia y allegados nunca han entendido muy bien. Famosa es la pregunta ¿Pero a que te dedicas realmente? Mi respuesta favorita es “Mamporrero” con una convicción y una defensa de mi vocación que hacen dudar al más seguro.
Volvamos a lo que nos ocupa. El diagrama de flujo es simple y claro.
La vida nos obliga a buscarnos las habichuelas. Y en esta época de casposidad y mediocridad, lo que viene a ser la caspocridad diríamos, debemos azuzar el ingenio y salir de nuestra cueva intelectual usando todos los medios posibles para que nos conozcan.
Descartado el Gran Hermano y todos los programas de Telecinco por su elevado contenido intelectual en el que se nos vería el plumero de impostores al primer minuto solo nos queda un camino, la extorsión.
Os expongo aquí el procedimiento infalible que debe guiarme a la fama. No lo divulguen demasiado ya que es muy pero que muy confidencial. Es casi tan infalible y confidencial como las palabras mágicas que el sabio brujo Oblongo enseñó a su alocado y ávido de de fama sobrino Yogurtu Ngue para asegurarse el éxito en su viaje a los Estados Unidos, “Singui Uctumi”o como bien tradujo Yogurtu “Singing to me”.
Solo aclarar al gran público que este infalible procedimiento debe aplicarse tan solo unas 500.000 veces para asegurar su éxito. Minucias dirán algunos. Está chupado dirán otros. Es un cretino dirán casi todos.
La cuestión es que seguramente les costará apreciar por un simple gráfico el fino matiz que supone el crear una atmosfera lo suficientemente asfixiante, el brillo del puño americano asomando por el bolsillo del pantalón, la mirada fija con una media sonrisa tipo “resplandor” y el acariciar sin descanso una urraca asida en la mano balbuceando algo parecido a “milana bonita”.
Les ruego sean cautos y no vayan retwiteando este mapa del tesoro por el que más de uno, seguramente todos en Telecinco, mataría sin pensarlo. Sean hábiles y escóndanlo en su colchón hasta que lleguen tiempos mejores. Mientras tanto ya me ocuparé yo de los coches lujoso, las gafas de marca, los hoteles en Saint Tropez, las esquiadas con el clun de tesoreros retirados del PP y de atender a las macizas, muchas macizas.
Nota del autor: He querido con este relato corto profundizar en el uso de la técnica narrativa del Collage. Recordemos que es el uso de mapas, dibujos y demás que enriquecen gráficamente la historia cómo Antoine Saint Exupéry en su obra “El Principito”. Me perdonará Antoine por no llegar ni a la suela de sus zapatos porque la historia realmente ha quedado un poco pobre. Nos esforzaremos más cuando nos toque la perspectiva absoluta.
Gracias por su paciencia.


