20 de marzo de 2011

Tejiendo mi telaraña

No hay cosa que me guste más en el mundo que ser un tipo original. Y hoy con esta entrada en el blog voy directamente en contra de este tan loable principio. El motivo es que voy a colocar en mi blog una imagen que he visto en otro blog. Así de simple...

La imagen en si hace un guiño a la gran serie de animación Futurama (algún día entrará en el hall of fame, seguro) con un cierto toque de realismo socialista al más puro estilo Dmitri Shostakóvich. El mensaje que contiene es la clave y la traducción al castellano de la frase es algo como "No te pagamos para pensar". Más abajo tenemos más información que sirve para reafirmar la comunicación con el rececptor, "Un trabajador que no piensa es un trabajador féliz" y el último, quizás el más directo, "Calla y haz tu trabajo".

No me es dificil imaginar, sobretodo abstrayendo la mente y dejándola volar a un pasado no tan lejano,  la imagen cual cartel (por no decir mural gigante) expuesto a la entrada de muchas de las empresas españolas. Pese a que con el paso del años quiero pensar que esta situación, hasta cierto punto cómica, ha remitido sobremanera, es penosa la manera como las empresas gestionan el talento y las ideas de la gente que las componen.




Respecto a este ataque repentino de falta de creatividad, en mi favor diré que la entrada titulada "Talent on air" es muy buena y versa sobre temas muy en boga. Me encanta la idea de que en la actualidad se esté dejando escapar el talento de las organizaciones y que ese talento se desarrolle más facilmente una vez se ha liberado del peso de estructuras toscas, estrechas de miras o simplemente de poca sensibilidad.

No creo que ese sea especificamente mi caso. Creo que es el caso general de bastantes de mis compañeros en mi anterior empresa, gente con ideas, potente y con muchas ganas de hacer cosas. Pensando en ellos pienso en que la frustración es un sentimento peligroso que los grupos empresariales no saben identificar ni gestionar cuando aparece como resultado de una ceguera permanente.

A partir de la denuncia de los hechos es bueno aportar alternativas, siendo la más fácil y directa en este caso la de fomentar la comunicación. De este modo, es vital gestionar contactos a la vez que expectativas. Esta claro que uno debe tejer su propia red cual araña, añadiendo día a día el talento aprisionado en las empresas y potenciando las ideas para hacerlo florecer.

La vista siempre debe estar puesta en el horizonte... Uno mismo debe estar siempre evolucionando. 

9 de marzo de 2011

Un proyecto, una cultura, una meta

Un buen día sales de trabajar, miras al cielo y sonries. La luz de la tarde es azul... muy azul. En ese momento has recordado los largos días de invierno y la oscuridad que te ha acompañado a la salida de cada dura jornada de trabajo. Pero sabes que esta vez no es lo mismo. Que algo ha cambiado lo suficiente para que te notes diferente y que la rutina ya no será rutina.

Tienes claro que has formado parte de algo bonito. Que has aprendido muchas cosas. Que has perdido empuje por el camino, pero nunca la capacidad de emocionarte con cada nueva victoria. Que has conocido tambien la amarga derrota. Que has tratado con los mejores y más competentes, aquellos que han sido tus compañeros y amigos. Que has pasado momentos de gloria, tan intensos que creias que nada podía ser mejor.

Pero la cruda realidad te ha devuelto a la senda de la miseria. Los tiempos han conseguido llegar a ser dificiles y las condiciones muy complicadas. Durante los últimos años, los necios han atacado sin compasión aquello en lo que sigues creyendo y la impunidad ha hecho que se vivan situaciones desagradables. Las fuerzas te han flaqueado en algún momento y, con el tiempo, has ido madurando la idea de que debes salir fuera y buscar con fervor a quien se llevó tu queso hace tiempo.

Y justo cuando estabas preparandote de nuevo para luchar ves una puerta entreabierta hacia algo que da vertigo, el cambio. Sabes que pagas un alto precio dejando atrás amigos y un proyecto atractivo. Pero lo asumes porque eres consciente de que hoy en día todo está entrelazado.    

Piensas que la primavera definitivamente ha llegado y una extraña sensación de vitalidad recorre tus entrañas. Vuelves a sonreir, pero esta vez con cierta melancolia al recordar todos aquellos momentos que viviste en compañia de gente maravillosa tratando de hacer cosas grandes... tan grandes como crear un proyecto, una cultura, una meta.

Siempre con vosotros.

3 de marzo de 2011

Un tigre en la lona

Recuerdo el momento álgido de la burbuja inmobiliaria. Lo recuerdo como si fuera ayer. Casi fue ayer... y hoy. Mucha gente alardeaba de sus logros "empresariales" que les habían llegado a ganar un montón de dinero en muy poco tiempo. Seguían relatando sus proyectos a futuro siempre bajo la premisa de comprar a bajo coste (o a cualquier coste) y vender más caro. No se tenía que ser un empollón para saber que eso era pura y simple especulación.

Grandes pensadores, economistas o no, han analizado esta situación en detalle. Esta entrada no pretende llevar a cabo una disección de todo lo escrito sobre ello. Con todo, os aconsejo los diferentes libros publicados por Fernando Trias de Bes al respecto, amenos, profundos y reveladores. Esta entrada lo que pretende es reflexionar sobre la total ausencia de escrúpulos, de honestidad, de trascendencia y de cabeza que la sociedad (en genérico) aplicó durante esta fase de crecimiento económico sin precedentes.

No pretendo que la humanidad realice una profunda reflexión sobre la sostenibilidad de sus acciones o sobre el valor añadido que éstas van a aportar al resto de la economía. Tan solo pido que a la hora de tomas decisiones importantes, y en la vida se toman muchas constantemente, se tenga una clara consciencia de las consecuencias que puede tener actuar por puro egoísmo con el único objetivo de la única supervivencia y enriquecimiento. Durante mucho tiempo, los intereses personales de muchos se centraron en realizar un consumo feroz de bienes que en la gran mayoría de los casos ni eran necesarios ni eran sostenibles en el tiempo. Durante mucho tiempo se asumieron demasiados riesgos...

No nos confundamos. El capitalismo es un sistema económico fundando en la libertad económica que ha sido, es y puede ser tan bueno como queramos que sea. Lo fundamental es saber que este sistema es una herramienta que bien usada crea riqueza, mal usada crea crisis tan profundas como la que estamos pasando. No es lógico que la actividad económica traducida en la simple realización de transacciones económicas y el cobro de beneficios posterior sirva únicamente para aumentar el parque móvil de 4x4.

Hoy venía en moto por la Ronda Litoral de Barcelona. El 4x4 que tenía delante tenía dibujado un tigre en la lona. Mi mente ha imaginado por un momento todas las historias sobre la carrera empresarial del conductor y que, sin lugar a dudas, le sirvieron para comprarse ese flamante cochazo y de paso pintarle ese tigre desafiante.

Seguramente ese señor ha dejado diversos pufos en su camino, está pasando una situación difícil y esta a la espera de que el estado venga a rescatarle. Eso si... sonríe mientras conduce un coche muy grande que tiene un tigre en la lona.

¿Alguien habrá reflexionado?

Lo dudo.

Que miedo.