26 de febrero de 2011

Con la que está cayendo

Cada día se levanta uno con los pelos como escarpias. Y no es para menos si hacemos caso de todas las noticias que aparecen en los medios sobre la crisis económica actual y su evolución a futuro. Sin ir más lejos escribía ayer en twitter nada más y nada menos que Enrique Dans, uno de los más reputados tecnólogos de este país y con la cabeza muy bien amueblada, que "Vengo de mantener una conversación sobre España con otros dos profesores... TAN catastrofista, que es para estar asustado :-(". Leyendo este tipo de cosas uno no puede acabarse su Cola Cao por la noche, quitarse las pantuflas y meterse tranquilamente en la cama a dormir plácidamente.

Pues si señores. Hay gente que estas cosas les parecen muy lejanas. Hay personas que prefieren atacar el problema de una manera más personalista y hacer suya la situación. Sirva una muestra aportada por un compañero de trabajo (gracias por hacerlo notar Tribaldo) en la que un personaje más que siniestro ha conseguido abstraerse por completo de la situación creando todo un universo paralelo. Eso si, con mucha mala leche y muchas gónadas.


Este sería el caso extremo pero, bajando a la realidad más mundana, puedo asegurarles que todavía hay mucha gente que prefiere no afrontar la realidad económica y social de frente cual José Tomás. Y lo que es peor, parte de esta gente ostenta cargos directivos en empresas, ya sean grandes, medianas o pequeñas, poniendo en riesgo cualquier intento de recuperación. Personalmente soy de los que piensan que este es el momento de los emprendedores, de los que rompen las reglas, de los que arriesgan con nuevas ideas e innovación, de los que creen que se debe dar un buen puñetazo encima de la mesa y de los que ven que no avanzar es llanamente retroceder. La situación es mala. Y lo que es peor, es peligrosa. La parálisis provocada por miedo es algo sobre lo que ya han reflexionado Leopoldo Abadia y Eduard Punset. Esta parálisis aplicada al mundo empresarial es alarmante y requiere de una intervención inmediata.

Ante este reto, muchos de nosotros preferimos optar por esperar. Esperar a que alguien haga algo y tome la iniciativa. La sociedad occidental moderna nos ha preparado durante años para ser unos buenos consumidores, a seguir los designios de la mayoría y a no rechistar. No estamos acostumbrados a pasarlo mal y nos resistimos a dejar un estilo de vida que nos provee de estímulos fácilmente digeribles en forma de televisión fácil (ayer hablaban de porque a Nuria Bermudez la habían desahuciado. Y quien es Nuria Bermudez me pregunto yo...), mucho futbol (ganamos el Mundial ¿Zapatero tuvo algo que ver?), noticias de 2º de ESO (cojan cualquier diario gratuito) y mensajes simples de nuestros gobernantes no sea que nuestras neuronas colapsen.

Con la que está cayendo y aún hay gente que espera en la parada del autobús. ¿No saben acaso que moverse es la mejor alternativa? Solo hay que ser decidido y escoger un camino...

Volveremos.

1 comentario:

  1. Toda una declaración de principios, amigo. Me gustan los emprendedores y los que se atreven a arriesgar profesionalmente. Los admiro. De todas formas, estamos todos metidos en un buen lío y vamos a tener que buscar la salida del laberinto. Tú tienes ventaja porque siempre has sido bueno con la cartografía.

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