Con la llegada del frio, o para ser más exactos de “aquel ligero fresquete”, han vuelto uno de los más terribles enemigos del genero varón, las botas de cuero. Aún recuerdo con verdadero escalofrío la proliferación de esas criaturas desalmadas durante el otoño y el invierno pasado en el que se adueñaron sin piedad de las calles y las pantorrillas femeninas. Este punto merece sin duda un análisis en profundidad que tan solo intente desgranar los paralelismos entre las primitivas estrategias de contagio de los microorganismos y los refinados mecanismos de la moda femenina. Éstos, seguramente mediante técnicas de lobotomía avanzada, consiguen uniformar al unísono al género femenino al grito de “que mono ¿Dónde las has comprado?”.
Quedaron grabadas en mi tierna memoria de púber las imágenes del documental de la 2 (crecí con pocas cadenas, que se le va a hacer…) dedicado a la respuesta sexual humana. Aquel día era los chiripitiflauticos de la primera o el documental de la segunda que mis progenitores no alcanzaron a censurar. La elección era sencilla. El programa en si versaba sobre un profundo estudio llevado a cabo por los famosos Masters and Johnson, ginecólogo él y trabajadora social ella, que la gente confunde fácilmente con los inventores del suavizante para el cabello. Entre sus más famosos estudios encontramos la disección del problema de la eyaculación precoz masculina que por su interés para la audiencia de este blog merecerá probablemente una entrada en el blog. Seguramente será si disección, más que nada por no ofender a los más sensibles…
El estudio medía la respuesta de viriles machotes a los que se les mostraban imágenes subiditas de tono en las que se identificaban claramente todo tipo de pornografía, principalmente mujeres que fumaban y te hablaban de tú en posturas acrobáticas. Aquel punto consiguió captar totalmente mi aún inexperta capacidad de atención. La lástima es que acabo siendo un programa apto para todos los públicos y los rombos brillaron por su ausencia. El hecho es que entre esta amalgama de imágenes picantonas se iban intercalando imágenes de botas y otros objetos de cuero de manera gradual hasta que finalmente solo se mostraban de este tipo. El resultado era obvio. La excitación se mantenía igual al inicio que al final. Moraleja, el cuero pone.
Consciente de este hecho científicamente probado, ya traté el año pasado de advertir a la población masculina contra esta segura fuente de babeo incontrolado y suciedad mental. La verdad es que no puse demasiado empeño en ello y acabé por darme por vencido antes de empezar. Tal como recomiendan los sabios, sino puedes con tu enemigo, únete a él. Desde entonces, no me olvido nunca de mi babero ni mis gafas de sol cada vez que salgo a la calle.
Me permito finalmente lanzar un último grito a mis compañeros de género para que no desfallezcan y soporten con entereza este nuevo desafío femenino en forma de bota. Aquí me tenéis para compartir con vosotros cualquier comentario, confesión o chascarrillo que tengáis a bien difundir. A vosotras, pediros que tengáis algo de compasión con nosotros y nos perdonéis la cara de bobo que se nos pone al miraros. La evolución masculina es lo que tiene, que no evoluciona.
Me permito finalmente lanzar un último grito a mis compañeros de género para que no desfallezcan y soporten con entereza este nuevo desafío femenino en forma de bota. Aquí me tenéis para compartir con vosotros cualquier comentario, confesión o chascarrillo que tengáis a bien difundir. A vosotras, pediros que tengáis algo de compasión con nosotros y nos perdonéis la cara de bobo que se nos pone al miraros. La evolución masculina es lo que tiene, que no evoluciona.

Lo de que el cuero pone, si va acompañado al estilo de la foto, pues de fijo vamos... pero si va a secas y en el documental ya tenían excitación previa, pues no sé, no sé...
ResponderEliminarEl tema es que, respecto a este tema, a mí me resulta mucho más preocumante y "dura" la llegada de la primavera/veranito con el consiguiente exhibicionismo provocado por la subida de temperatura (o no, eso ya juzgará cada uno) que, irónicamente, no hace sino que subir todavía más la temperatura para algunos e incluso provocar accidentes de tráfico (sí, conozco un caso, pero sinceramente, con lo que ves a veces, no me extraña...)
Pues hace unos pocos años a las chicas que llevan las botas por encima del pantalón sólo se les llamaba una cosa: horteras.
ResponderEliminarBueno, no, a las que llevaban las botas por encima del pantalón y además por encima de la rodilla se las llamaba furcias.
¡Huy! ¿He dicho yo esto? A ver si va a ser políticamente incorrecto...